Redención

En él tenemos la redención mediante su sangre,
el perdón de nuestros pecados, conforme a las riquezas de la gracia

Efesios 1:7

 

La escritura enseña que todos nacimos en la esclavitud del pecado. En el Imperio Romano se podía juntar una cantidad de dinero y pagar para ser libre. Con el pecado no se puede hacer lo mismo. El dinero no cubre la deuda de nuestros pecados así como tampoco lo hacen nuestras buenas intenciones, ni nuestra moralidad, ni nuestros sacrificios, ni nuestras excusas o maldiciones, ni el más grande esfuerzo que hagamos. La única esperanza de ser libre es que Dios mismo muestre la forma de hacerlo.

Y lo hizo. Tan grande fue el amor de Dios por sus hijos perdidos que mostró una forma en que la deuda sería cubierta: Jesús murió en vez de nosotros. Y fuimos libres.

Ideas

Todo pensamiento humano lo sometemos a Cristo, para que lo obedezca a él.
2 Corintios 10:5

 

Nuestra cultura inunda nuestros sentidos con muchas ideas: anuncios, programas, conversaciones, mensajes… Todo este ruido puede sentirse como información sin sentido pero si ponemos atención podemos darnos cuenta de que cada pedazo de datos demuestran cómo funciona el mundo.

Las ideas comunicadas pueden ser verdaderas o falsas pero nunca neutras. Tienen el poder, para bien o para mal, de cambiar cómo vemos el mundo. A través del tiempo, patrones emergen que sostienen ciertas ideas juntas y conforman nuestras vidas a valores y formas de vida. Las ideas que encontramos pueden ser complejas pero nunca son al azar.

Somos influenciables, incluso cuando son pequeños empujones, por esta información. La persona promedio hace pocas decisiones importantes cada día ¿qué voy a estudiar en la universidad? y muchas pequeñas ¿se me antojan papas o chocolate? Puestas juntas, lo que influencia nuestras decisiones afectan la manera en que vivimos y posiblemente incluso la dirección de nuestras vidas.

Lo que nos hace falta es un mapa, que nos de claridad mental del terreno en el que andamos. Un mapa de ideas describiría los contornos del mundo de pensamientos y nos ayudaría a navegar entre la información que encontremos. Mientras más preciso sea el mapa, mucho más podremos entender.

Las personas previsoras siempre se sienten abrumadas por cuánto hay que saber. Incluso el rey Salomón dijo: “El hacer muchos libros no tiene fin, y el mucho estudio cansa.” (Eclesiastés 12:12). Ahora el mundo es mucho más complejo que antes y ¿qué ideas deben tomarse en serio? ¿A cuáles debemos oponernos por su peligro?

Seguridad en un mundo inseguro

La paz les dejo; mi paz les doy. Yo no se la doy a ustedes como la da el mundo.
No se angustien ni se acobarden.

Juan 14:27

 

Fallas en la política, en la economía, en las relaciones contribuyen a que la sensación de inseguridad crezca en el mundo. Aún así, cada uno de nosotros sigue buscando la seguridad. Cuando eso pasa, las personas buscarán en donde sea y harán lo que sea para conseguirla.

Paradójicamente Jesús sugirió que estamos de verdad seguros cuando paramos nuestra búsqueda de estar en control y confiamos en él, y continuamente se señalaba como el único que podía traer paz al corazón que desea sentirse seguro.

Así que si estás buscando seguridad búscala en las palabras de Jesús y no en los señuelos de la cultura del mundo. No te aferres a algo tanto que Jesús no pueda quitártelo. Es solo cuando soltamos lo que nos carga que Jesús nos permite recibir en respuesta.

Permanece

Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Toda rama que en mí no da fruto, la corta; pero toda rama que da fruto la poda para que dé más fruto todavía. Ustedes ya están limpios por la palabra que les he comunicado. Permanezcan en mí, y yo permaneceré en ustedes. Así como ninguna rama puede dar fruto por sí misma, sino que tiene que permanecer en la vid, así tampoco ustedes pueden dar fruto si no permanecen en mí. »Yo soy la vid y ustedes son las ramas. El que permanece en mí, como yo en él, dará mucho fruto; separados de mí no pueden ustedes hacer nada. El que no permanece en mí es desechado y se seca, como las ramas que se recogen, se arrojan al fuego y se queman. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes,
pidan lo que quieran, y se les concederá.

Juan‬ ‭15:1-7

 

Algunos cristianos gastan toda su energía tratando de dar fruto para Dios por pura voluntad a través del auto-perfeccionamiento, pero esa no es la manera de hacerlo.

¿Quieres ser útil para el reino de Dios?

Permanece unido a Cristo. Lee tu Biblia. Cumple la palabra de Dios. Ora.

El fruto llegará naturalmente como resultado, porque separado de Cristo no puedes lograr nada.

María Magdalena. Testigo de la resurrección de Cristo

El valor de ser la primera

Juan 20:1-18

1El primer día de la semana, muy de mañana, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que habían quitado la piedra que cubría la entrada. 2Así que fue corriendo a ver a Simón Pedro y al otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:
—¡Se han llevado del sepulcro al Señor, y no sabemos dónde lo han puesto!
3Pedro y el otro discípulo se dirigieron entonces al sepulcro. 4Ambos fueron corriendo, pero como el otro discípulo corría más aprisa que Pedro, llegó primero al sepulcro. 5Inclinándose, se asomó y vio allí las vendas, pero no entró. 6Tras él llegó Simón Pedro, y entró en el sepulcro. Vio allí las vendas 7y el sudario que había cubierto la cabeza de Jesús, aunque el sudario no estaba con las vendas sino enrollado en un lugar aparte. 8En ese momento entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; y vio y creyó. 9Hasta entonces no habían entendido la Escritura, que dice que Jesús tenía que resucitar. 10Los discípulos regresaron a su casa, 11pero María se quedó afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se inclinó para mirar dentro del sepulcro, 12y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies.
13—¿Por qué lloras, mujer? —le preguntaron los ángeles.
—Es que se han llevado a mi Señor, y no sé dónde lo han puesto —les respondió.
14Apenas dijo esto, volvió la mirada y allí vio a Jesús de pie, aunque no sabía que era él. 15Jesús le dijo:
—¿Por qué lloras, mujer? ¿A quién buscas?
Ella, pensando que se trataba del que cuidaba el huerto, le dijo:
—Señor, si usted se lo ha llevado, dígame dónde lo ha puesto, y yo iré por él.
16—María —le dijo Jesús.
Ella se volvió y exclamó:
—¡Raboni! (que en arameo significa: Maestro).
17—Suéltame, porque todavía no he vuelto al Padre. Ve más bien a mis hermanos y diles: “Vuelvo a mi Padre, que es Padre de ustedes; a mi Dios, que es Dios de ustedes.”
18María Magdalena fue a darles la noticia a los discípulos. «¡He visto al Señor!», exclamaba, y les contaba lo que él le había dicho.

La primer persona en ser comisionada por Jesús para compartir de su resurrección fue una mujer, y su testimonio fue compartido a los hombres que lo siguieron cuando estaba con vida. Una mujer fue la primera en compartir la palabra de Dios.

Jesús mismo dio dos encargos a María: PRESÉNTATE ante los demás y HABLA de lo que has visto.

María pudo poner muchas excusas a los encargos de Jesús: “No puedo hacerlo porque soy mujer”, “No puedo hablar frente a los hombres porque no me van a escuchar”, “No puedo hablar de ti porque no soy nadie”, “No tengo a un hombre que hable por mí”, “No puedo hacerlo porque no lo merezco”, “No puedo hacerlo porque tengo miedo”, “No puedo hacerlo porque soy insegura”, “No puedo hacerlo porque soy una pecadora”. Sin embargo, el amor y la esperanza que la resurrección había colocado en su corazón era un impulso más poderoso que cualquier miedo que pudiera haber tenido. 

Jesús fue un revolucionario en cuanto a la igualdad de clases y de géneros se trataba, porque lo seguían tanto hombres como mujeres que tenían poder económico y los que tenían pocos recursos. A todos enseñaba por igual y les pedía que hicieran lo mismo con las personas que aún no tenían la esperanza de la que ellos ya compartían.

María Magdalena fue liberada de 7 demonios. La Biblia no especifica cuáles eran los que la invadían pero pudieron haber sido la idolatría, la hechicería, la inmoralidad, la depresión, el autodesprecio, el resentimiento u otros demonios. Lo que sí expresa es que Jesús la liberó completamente de ellos, y de esa misma forma ella se entregó por completo a su mensaje. Sólo mediante el poder de Jesús ella se liberó totalmente de su pasado.

María Magdalena fue la primera en ver a Jesús resucitado y la primera en ver la Gloria de Dios representada por los ángeles. La posición de los ángeles dentro del sepulcro era similar a la que tienen en el Arca de la Alianza. No cualquiera podía entrar en el santuario ni mucho menos ver o tocar el Arca, a menos que fueran hombres consagrados al servicio sacerdotal y una vez al año: “12y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados donde había estado el cuerpo de Jesús, uno a la cabecera y otro a los pies”.

¡Ahora la Gloria de Dios era accesible a todos!

Con ella, Jesús rompe esquemas nuevamente: en el primer siglo, las mujeres no tenían permitido testificar en una corte porque eran consideradas como testigos no confiables; lo primero que Jesús le pide hacer a María es Ir y Hablar a todos los demás discípulos.
Su participación fue estratégica y principal en el plan de Dios para anunciar las Buenas Nuevas y para dar noticia de la esperanza para la humanidad. María Magdalena es la contraparte de Eva, en quien Jesús nos recuerda el perdón total a nuestra vida de pecado.

Podemos pensar que la vida pasada de María Magdalena no la hacía candidata para ser una discípula de Jesús ni para ver la Gloria de Dios. ¿Hay cosas de tu vida que te hacen sentir que no eres candidata para ser usada por Dios?

La redención que tenemos en Cristo nos otorga nuevamente tener nuestra propia voz, para poder ir y hablar de las maravillas y del poder de la resurrección de Jesús en cada una de nuestras vidas.

Al resucitar Jesús nos dio la salvación, y con ella nos devolvió la confianza y la autoridad para presentarnos ante Dios sin culpa, porque Él ya nos ha perdonado.